lunes 18 de febrero de 2008

Hágalo Usted Mismo

Al más estilo Homecenter estoy tratando de terminar de remodelar la cocina con mi viejo. Tenemos 3 días para terminar de sacar el piso, hacer 2 muebles, poner las baldosas. Es difícil de lograr pero mi viejo está entusiasmado... quiere terminar el leseo para cuando llegue mi vieja de España con el Seba, pero hoy lo ví frustrado, asi que lo ayudé todo el día.
Ojalá terminemos con la cocina y vea mi vieja todo nuevo, hasta ahora lo pasa la raja en el viejo continente;


Al más estilo Homcenter recuerdo una experiencia que viví a principios de este año que fué mágico.
Me preguntaba el día que llegue al Colegio Isabel la Católica un 3 de Enero a las 6:30, Qué sería Trabajos de Verano?, me cuestionaba sobre el sentido de la actividad si era un retiro más con monjas buena onda, monitores cantandole a Jesús con su estilo juvenil aunque pasaran los 40 años, con minas callditas levantandose temprano y nadie sin decir ni un solo garabato. Me quedé con esa duda hasta el 1 día, todo normal, todos trabajando al sol, olor a tierra, aliento seco y buena onda, pero algo lo hacía especial. Esa duda me duró hasta el 2 día cuando todo hueviabamos a todos, cuando empecé a hablar con diferentes personas y que todas tenían la misma onda que yo: Conocer gente.
Más allá de trabajar arduamente, el objetivo principal era construir una capilla a una localidad de Chépica en 13 días, esta actividad tenía otro propósito, que era conocerme a mí mismo. Convivir con 75 personas todos los días y desenvolverme ante todos. No me pareció algo tan complicado, porque siempre traté de demostrar lo que soy, expresar confianza y hablar mucho. Conocí a hartas personas, pero una en especial, me llenó completamente en TDV... la aprendí a conocer mucho más, para ella fué una prueba de amor, para mí encontrarme con la persona que estaba buscando. Las emociones se vivian más intensamente, todo era como un reality show, sólo que sin cámaras, eso hacía vivir las cosas con mucha mas emoción. Conocí a varias personas por el juego que hacía cuando estaba aburrido, algunas veces terminabamos cagados de la risa, otras veces con lágrimas en los ojos, cuando me tocó jugar con Marcelo, Víctor y Coni. Pero a través de ese juego conocí a muchas personas y ellas me conocieron a mí, tal cual soy. Fué lo más gratificante junto a mi paleta de reconocimiento como Mister TDV, jajaja, BROMEO. Hubo instancias muy bonitas, cuando terminabamos con la liturgia y hacian esas preguntas que jamás habías respondido y te decías por dentro que ese era el momento de hablarlo.

No terminamos la capilla, no llenamos la capilla con los materiales que nos faltaban, pero llenamos una parte de nuestra alma que estaba sola, que ahora está llena de energía para el futuro.



Una gran experiencia,
Saludo a todos los de TDV