
Hoy me desperté temprano, tomé el mismo desayuno, encendí el computador y jugué un rato al Fifa 98'. Les juro que no me aburro jugando con Brasil.
Mientras escuchaba a mi hermano llorar sentí pasos fuera de mi casa, tocaron la puerta preguntando por mí.
Hola Tía, ¿tá el Pablo? -me dijo el Nacho.
¿Fería de las Pulgas? -le dije con una sonrisa y ojos de moneda de cien.
Salí con un canasto de juguetes, ese mismo canasto que hace algunos años atras guardaban verduras en el Minimarket de mi familia.
El puesto que tenía para vender mi mercadería era preferencial, estába pegado al pasillo de entrada del condominio, la competencia era un poco pobre, algunas pistolas de agua, unos juguetes de la Cajita Feliz, láminas holográficas y revistas usadas.
Mi estrategia era vender objetos novedosos y que fueran para los residentes del condominio. Vendía con mi hermana libros, pulseras, juguetes del Mc donalds y más libros. Nunca me han comprado "La Iliada" de la editorial de mi abuelo, yo creo que es porque La Iliada es el típico nombre de una mujer que cuenta su vida.
Al Nacho le compraron la pistola de agua. Estaba más picado, juré que nunca más iba a jugar a la pelota con él, tenía $2500... yo y mi hermana $500.
A ratos iba al puesto de la copetencia, recogía uno de mis libros o juguetes y los ofrecía, quitándole la clientela a todos. Me resultó y ganamos $1000 más. Fué lo máximo.
Siempre he deseado comprarme el helado de hueso, el "huesocanivalidosodesabory"... llegué al negocio del Alberto y pregunté si tenía el famoso helado. Mirándome indiferentemente, no le importó lo que le decía. Le pregunté por segunda vez y me negó con la cabeza.
La competencia del Alberto es la Berta, una señora que se parece a las tortugas ninjas con lentes y sube todos los precios. Le compré igual el helado.
Estaba tan feliz por mi helado que entré al condominio y corrí, dejándo mis libros, mi mercadería y por sobre todo a mi hermano chico que miraba como atendía mi hermana a la señora Iris. Decidí mostrarles el helado-hueso a mi mamá. Entré a mi casa con cuidado, tratando de sorprenderlos con mi súper helado.
- "Mamá, cacha el helado que me compre...", no respondió nadie. La cocina estaba sola, el agua hirviedo se salía por la olla. Todo normal.
Decidí que si no estaba en la cocina debería estar en el baño, o mi mamá o mi papá. Abrí la puerta del baño y nada tampoco... que raro, demás no estaban.
Pocas veces mi Papá o mi Mamá deja la luz encendida del baño... me entró la curiosidad, segundos después me dió lo mismo.
La puerta de la pieza de mis papás estaba entre junta, como nunca, y entre la separación de la puerta con la muralla no se veía nada... eran las una de la tarde y oscuro. Muy raro.
Abrí la puerta y abrí los ojos... pienso ahora que ya no soy un niño común y corriente y no veo a mis padres igual que ayer... nunca los había visto así y ojalá no los vuelva a ver nunca más así.
Mi Viejo me dijo que era normal.
Yo como niño pre-puber le dije que no se preocupara.
Ahora no puedo dormir.
Santiago, Diciembre de 2001

