
Cagadísimo de hambre me despierto en la mañana, me como un pan con la carne que había sobrado de la cena de ayer. Horas después me doy cuenta que era viernes santo y que no era la semana santa que vivía antes.
Olor a madera húmeda y una gran parcela de mis abuelos era el parque de diversiones de una decena de primos que buscaban "huevitos de chocolate" por todos lados. Gritos de sorpresa inundaban la parcela, bolsas con huevos de chocolate y envoltorios se llenaban en mi cama. Juraba que los iba a guardar y llevarlos al colegio el Lunes... Duraban 30 minutos.
Esta vez mi semana santa fué al revés, cantándole el "cumpleaños feliz" a mi viejo mientras escuchaba el canto del Vía Crusis afuera de mi casa y un sábado santo junto a 20 ancianos que tiritaban su copa de vino al decir por décima vez "salud!" y se ausustaban por la pistola del mariachis.
Me siento extraño desde navidad, que cuando pasan estas cosas, le veo menos el sentido y hago cosas muy diferentes. Es que antes siempre tenía la cabeza que Jesús se iba a morir, que las calles no iban a tener el mismo ruido después de acompañar a mi viejo al Vía Crusis, que los conejos en realidad existían y que siempre iba a estar alegre el domingo. Ya no pasa eso. Creo que de a poco voy perdiendo el sentido que, les juro, volvería a repetir cuando tenía 6 años.
El jueves santo entré a una de esas casas antiguas a punto de derrumbar, cerca de Santa Isabel. El olor a humedad que complementa a estas casas nunca a pareció y la anciana que camina arrastrandose y arrugada tampoco. Estaba en Greenpeace, verde era lo unico que veía en las paredes junto a posters que ayudaban a generar conciencia sobre la matanza de ballenas.
Salí al patio para matar el tiempo haciendo un poco de malabarismo con el Jean. Era mucho el espacio que habia, solo que los materiales y un bote envuelto en nylon hacian el espacio en diez cuadraditos de cerámica.
"Greenpeace está comprometido en asegurar un uso ecológico y socialmente responsable de los océanos, que resulten de las prácticas destructivas como son: la contaminación del borde costero, la pesca industrial, la acuicultura y la caza indiscriminada de ballenas."
En la charla habían veinte personas de diferentes colegios, todo muy acogedor, porque todos estábamos en las mismas de no conocer a nadie.
"En la Luna hay polos por lo cual hay que elegir la brújula". Decía un hueón de 16 años con un papel pegado en la polera que decía Jordi.
"Puedo asegurar porque lo leí en el diario y mas encima mientras más grande el planeta mas electromagnetismo tiene". Afirmaba.
No le creí ni una hueá pero el resto del grupo que debía completar una lista con los objetos que deberías llevar en la luna para caminar 200 millas hasta buscar la nave madre le creyó.
Le entregué la ficha de inscripción a la "Jana" y el viernes tengo una reunión con los voluntarios.
Ahora debo llamar al Director de la Junaeb para cachar que hueá con el pase escolar que me querían dar a mí nomás y no a mi colegio por ser "el dirigente estudiantil de la OSEP"... nada que ver la hueá póh!
Saludos a todos los que se pegan una leída.

