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jueves, 3 de abril de 2008

La misma canción desde hace nueve días.



No siento mi cuerpo, no sé qué hora es... no sé por qué no me importa, la imaginación me pone un mundo al azar, esta imaginación me deja inconsciente, no tengo olfato ni gusto, pero puedo ver y tocar a veces. Veo con los ojos cerrados el mundo que llega, imágenes de personas, sentimientos, historias que no volveré a repetir a menos que sea un sueño premonitorio.

La luz enciende siempre a una hora fija, esa misma luz me obliga abrir los ojos, invita a levantarme aunque no quiera, recuerda mis responsabilidades, mi futuro, mi polola, de que si no dejo de pensar en todo eso y no me levanto, se van y llego tarde. El amanecer me ayuda lentamente a desaparecer el reflejo luminoso del televisor que golpea en mi cara. Me dice que denuevo bajó el dólar, denuevo hay alerta de bomba en el Chilevisión y que denuevo va a estar despejado. Juego a las escondidas con mi ropa... a mis zapatos los descubro debajo de la cama de mis viejos, habitualmente de esconden ahí. La otra vez decidieron esconderse cada uno en lugares diferentes... perdí el aire acondicionado moderado, mi asiento cómodo y el programa de la Hit40 en la mañana. Lo cambié por un aire denso mezclado con desodorante, y con seis personas encima mío, preocupándome de la velocidad y como agarrarme de la lata de sardinas que se dirige a Tobalaba.

Llego tratando de esquivar a la decena de mochilas con ruedas que se deslizan en el pasillo del colegio, saludo a Víctor y al pasar por la puerta principal se activa la grabadora que todos los días, a la misma hora me dice "Póngase la camisa adentro".
Habitualmente llego cuando todos, sin sentido espiritual, hablan bostezando del pan de cada día, del perdón de las ofensas y de no caer en la tentación.
Empieza mi día con el morral en el trasero y el cuaderno de alguien que tiene la tarea que no hice ayer. Recuerdo la canción que se me quedó pegada ayer escuchando en el Winamp mientras bajo las escaleras. Calambre desde el Proximal hasta el Distal de la mano siento después de haber escrito la tarea de historia que volveré a escribir. La clase me deja pensando en que la sociedad cambia con el tiempo y la historia también, hasta ahora me quedo pegado cantando el coro "Don't leave me high / don't leave me dry". Le canto al tiempo, pidiendole que haga avanzar los quince minutos que quedan antes de salir a recreo.
"cinconuevedoscincosieteunonueve" Leo en la agenda para que me diga Rodrigo Vidal cuándo va a llegar el Pase para pagar $130.
No tengo respuesta y se terminó el recreo.

Pasa todo un día entre manchas de lápiz pasta en mi mano y la moneda de quinientos que me llama a comer. El calor y el hambre termina agotandome sin haber hecho nada, llegando a la casa sin ganas de hacer nada. Hoy es el CXXVII Festival de grítos en mi casa. Súper económico porque hay un solo artista que me canta en el oído sobre el sentido de vida, el futuro y el colegio... dura hasta que le digo que se vaya de mi piesa, cierro rápidamente la puerta y escucho "High and Dry" denuevo... "You'd kill yourself for recognition / Kill yourself to never ever stop". Mágicamente ya son las 19:31, debo prepararme para la prueba de Biología. Sin ganas de hacer nada, leo la guía de genética y me consume el sueño para que mi imaginación me ponga un mundo al azar que voy a vivir antes de que la Luz intermitente que enciende a la misma hora me diga...

"Pablo, son las seis, tienes que ir al colegio".