Hace tiempo que no escribo, motivos son pocos, más que nada la paja de contar cosas que no interesan.
Hace tiempo también que pienso en mi abuelo, poco interesa, incluso escribí una columna para él, en la cual terminé llorando.
Me había pasado algo penca hace un año atrás, más que la muerte de mi abuelo fué el tener que pensar que nunca me abrí a conocerlo bien, nunca le hablé mucho sobre mi vida y nunca le toqué piano.
Hace dos días estaba en los faldeos de un cerro, hacía harto frío, como el que siento ahora cuando escribo, era una casa, grande y con mucho pasto. Algo hacía mi viejo con la muralla, le estaba poniendo rejas para que no pasara alguien, no me acuerdo mucho.
Salí de esa casa, ya de noche, bajando por el camino de tierra. Había una neblina espesa, esa que te humedece el polerón y no te hace ver bien el camino. Mi viejo hablaba de sus hueás, que debía terminar una prueba de matemática para el lunes y no había hecho nada... que porfavor le hiciera una copia por el computador.
Caminando llegamos a un camino que se abría entre el cerro. Llegamos a una casa en la que se podía observar la prueba de fuegos artificiales para año nuevo.
En la casa estaba mi familia, el Pepo, la Cuchi, la Cata y la Isa, varios más hablando con unas viejas que me parecían familiar.
Hola, cómo está señora? -le dije a la vieja de los botones grandes y chaqueta lila.
Pablo, no te pueden escuchar, no hables con ellas -me dijo... no sé si mi vieja y mi hermana.
Todo era normal, excepto algo.
Apareció como un invitado más de la casa. Le dije a mi hermana que estaba él, ahí, sentado encima de ese sofá rojo; no me dijo nada y le fué a dejar unos canapés. Él me miró y le pregunté si quería otro canapé, sonrió.
Algo me parecía extraño, pero preferí disfrutar el momento. Me acerqué al sofá, le dí el canapé con pasta de huevo. Estaba más joven, pero no se podía mover.
Pasó un rato y lo abracé, le dije que tenía un Blog, que me gustaba de a poco la lectura, que había pololeado cinco meses, que lo había pasado la raja, que tengo la PSU encima y hace poco me habían suspendido y dejado condicional por puras hueás.
No me dijo nada, sólo me abrazaba.
Te quiero abuelo -le dije entre lágrimas. No me dijo nada.
Abrí los ojos y ya no estaba.
miércoles 16 de julio de 2008
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